domingo, 14 de junio de 2020

Corpus et Sanguis Christi

La Iglesia española celebra hoy la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, trasladada del jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad al domingo siguiente. Cada año, una vez finalizado el tiempo pascual, la cristiandad se reúne en torno a la mesa del Señor, al igual que cuando Jesucristo instituyó el sacramento de la eucaristía, y da testimonio público del principal misterio de la fe: Dios vivo y presente en el pan, su cuerpo, y en el vino, su sangre. Hoy es el día glorioso en que el mismo Jesucristo sale al encuentro de su pueblo, de todos y cada uno de sus miembros, quienes, unidos, conformamos su Iglesia. Hoy las calles se visten de gala para el paso victorioso de Jesucristo, Rey del universo; mientras tanto, sus fieles, en señal de adoración, nos postramos a sus plantas y, al comer su cuerpo y beber su sangre, tomamos el alimento de la vida nueva. Hoy es el Señor resucitado quien camina en medio de este mundo; es en el Santísimo Sacramento, memorial de la pasión y muerte de Nuestro Señor, donde queda plenamente manifiesto el triunfo de la cruz de Cristo; es el pan vivo, bajado del cielo, el que nos bendice, a la vez que nos compromete a tener un corazón semejante al de Cristo, dispuesto a amar hasta el extremo de derramar su sangre en favor de los demás.

Este año, dadas las circunstancias tan inciertas en que se encuentra inmersa la sociedad española, el Santísimo Sacramento no transitará por nuestras calles. No obstante, a continuación figura una fotografía de todos y cada uno de los altares que, durante los últimos años, la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad ha erigido en honor de Jesucristo sacramentado. ¡Feliz día del Corpus Christi!

3 de junio de 2018
Segundo premio de la VI muestra popular de altares

18 de junio de 2017
Primer premio de la V muestra popular de altares

29 de mayo de 2016
Segundo premio de la IV muestra popular de altares

2 de junio de 2013
I muestra popular de altares

domingo, 3 de mayo de 2020

Recemos el regina cæli a la Virgen

Jesucristo, autor de la nueva vida, pasó por este mundo dando, sin esperar nada a cambio; más bien, sabiendo que, a cambio de unas cuentas monedas, iba a ser traicionado. A pesar de todo, Jesucristo vino a entregarnos una vida imperecedera, una vida que ni siquiera la muerte nos puede arrebatar; sobre esta base, quedó fundada su Iglesia, comunidad de sus discípulos, ungida con el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

María Santísima, Madre de Cristo, es madre de todos cuantos, libremente, hemos decidido seguir a Jesús; el Hijo de Dios nos dio su bien más preciado: su madre.

Por tanto como hemos recibido de Dios, no nos olvidemos de darle gracias cada día de nuestra existencia, especialmente hoy, primer domingo de mayo, y durante todo este mes de María, por ser hijos de tan excelsa madre: la Virgen, Madre de Nuestro Señor.

domingo, 12 de abril de 2020

Domingo de Pascua. 12 de abril A. D. MMXX

Cada Domingo de Resurrección, la Santísima Virgen de la Soledad camina enlutada hasta la calle Nueva, lugar en que aparece triunfal Jesucristo, vivo; ha resucitado de entre los muertos. Durante la jornada del sábado, María experimentó el terrible dolor de su soledad, aunque seguramente nunca llegó a sentirse abandonada: pese a la espada de dolor, en su corazón seguía viva la llama del amor de Cristo. La fe de María no se apagó en ningún momento; era más fuerte que el dolor de la cruz. Hoy, domingo, Nuestra Señora de la Soledad descubre al Hijo de Dios glorificado, en la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús Resucitado; hoy, su soledad se convierte en alegría, su tristeza en júbilo. La espera habrá sido larga para María, aunque indudablemente ha sido por una buena causa. Jesucristo, pese a ser víctima de la crueldad humana, no nos ha traicionado; nos ha dado una vida nueva, inaugurada con su resurrección, y nos ha descubierto el verdadero rostro de Dios. Él es la verdad que nos hace libres; acojamos su Espíritu Santo y continuemos su misión.

Hoy, más que nunca, confiemos en el Señor de la vida y pidámosle a María Santísima que interceda por quienes padecen la enfermedad que nos acecha, para que consigan vencer la batalla en que están inmersos y salgan de ella victoriosos; que el Señor, luz que ilumina las naciones, derrame su bendición sobre todos ellos.

En su pasión Jesucristo mostró su más verdadera humanidad; en su resurrección ha revelado su divinidad para que creamos y sigamos el mandamiento entregado. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

viernes, 10 de abril de 2020

Viernes Santo (II). 10 de abril A. D. MMXX

Cada noche de Viernes Santo, la Santísima Virgen de la Soledad, en la segunda de sus procesiones de penitencia, asiste al entierro del Señor, que discurre por las calles de Villa del Río. María va tras su Hijo hasta que es depositado en el sepulcro, se mantiene fiel hasta el límite de quedar sola junto al lugar en que ha sido enterrado Jesús. La Santísima Virgen es modelo de fidelidad. Esta noche tenebrosa, en las sagradas imágenes del Santísimo Cristo Yacente y de Nuestra Señora de la Soledad, revivimos la decimocuarta estación del vía crucis y, a su vez, el séptimo dolor de la Santísima Virgen: Cristo ha expirado en la cruz como consecuencia de la traición; en esta noche de tinieblas lloremos amargamente, como Pedro, y procuremos no herir aún más el corazón de Nuestro Señor, que ha derramado su amor desde la cruz de la redención. Sintamos verdadero dolor de nuestros pecados.

Sigamos confiando en el Señor y rogémosle a María, a quien nos ha confiado como madre, que, aun sintiendo en lo más profundo de su corazón la pasión de Jesucristo, interceda por quienes han sido víctimas de la crisis sanitaria en que se encuentra nuestra nación, para que experimenten la misericordia de Dios y puedan gozar pronto de su presencia en el cielo; que el Señor alivie el sufrimiento a las familias de los fallecidos en estos días; que quienes afrontan el paso de la vida a la muerte sientan la presencia de Jesús, que nunca nos abandona. Sé tú, María, auxilio de las almas de los fieles difuntos. Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

Viernes Santo (I). 10 de abril A. D. MMXX

Cada mañana de Viernes Santo, la Santísima Virgen de la Soledad, en la primera de sus procesiones de penitencia, sale al encuentro del Señor, que camina cargado con la cruz. María acompaña a Jesús hasta el lugar en que será crucificado, asumiendo la pesada cruz de Cristo y sufriendo, con Cristo, el inmenso dolor generado por el pecado de quienes procuran la muerte de un justo, injustamente condenado. Esta mañana, en las sagradas imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de Nuestra Señora de la Soledad, experimentamos la cuarta estación del vía crucis y, a su vez, el cuarto dolor de la Santísima Virgen: Jesús y María entrecruzan sus miradas, Jesús continúa su caminar por la vía sacra y María lo sigue de cerca; Jesucristo consumará esta tarde la traición de aquel discípulo que lo entregó en el huerto de los olivos.

Confiemos en el Señor y rogémosle a María, su madre, que, aun sintiendo en lo más profundo de su corazón el dolor de la pasión de Jesucristo, interceda por quienes están sirviendo a la sociedad española en estas circunstancias de crisis sanitaria, para que no decaigan y sigan haciendo palpable hoy el mandamiento del amor de Cristo; que el Señor premie con creces la labor de quienes se están jugando la vida por el prójimo; que cada quien sea responsable correspondiendo esa entrega generosa, que tiene su fuente en los misterios que en el día de hoy conmemoramos.

viernes, 3 de abril de 2020

Viernes de Dolores (3 de abril A. D. MMXX)

Hoy, Viernes de Dolores, finalizado el septenario doloroso, la vocalía de cultos de la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de Villa del Río propone a los fieles devotos de su sagrada titular mariana, cofrades y hermanos el ejercicio piadoso a la Santísima Virgen de la Soledad, con el objeto de honrar a María Santísima, a quien rogamos que interceda por la sociedad española en la situación de extrema gravedad en que se encuentra.

Madre y Señora Nuestra de la Soledad, sé la fortaleza de quienes están a punto de decaer, sé el aliento de quienes sufren la enfermedad, sé guía de quienes están al frente, sé la fe de este pueblo que eleva su súplica al Señor, confiando plenamente en tu divina intercesión.
Ante todo, gracias, Virgen dolorida, gracias por ser parte de la misión redentora de Nuestro Señor, que ha vencido a la muerte para darnos vida eterna.
Bendita seas, Madre traspasada por el dolor.

jueves, 2 de abril de 2020

Septenario doloroso. 2 de abril A. D. MMXX

Intenciones por las que orar cada uno de los días del septenario doloroso:

  • Por España; para que el comportamiento de todos y cada uno de sus ciudadanos sea plenamente responsable, tal y como lo requiere el momento: salvaguarde la integridad de quienes están al servicio de la sociedad civil y propicie la erradicación de la enfermedad acechante.
  • Por quienes están al frente de la desoladora situación que atraviesa nuestra nación; para que su generoso espíritu de sacrificio no decaiga ante la adversidad y sea guía constante de sus labores ejemplares.
  • Por los enfermos, víctimas de la presente crisis sanitaria, especialmente por quienes han sido contagiados de servicio; para que afronten cada día con valentía y fortaleza, de tal modo que su heroica actitud sea bálsamo que procure su pronta recuperación y su consiguiente sanación.
  • Por quienes están perdiendo la vida, especialmente por los que han fallecido como consecuencia del servicio que han prestado a la sociedad española; para que su alma sea purificada y sus familias sepan sobrellevar, en todo momento, la irreparable pérdida que han sufrido.
  • Por los cristianos; para que, mediante la intercesión de la Santísima Virgen de la Soledad, no dudemos en confiar nuestra súplica al Señor y nuestra fe sea fortalecida ante las circunstancias que vivimos.