domingo, 22 de diciembre de 2013

DOMINGO 4º de Adviento


      El Evangelio de Mateo (1, 18-24) cita al profeta Isaías (1ª lectura: 7, 10-14), que anuncia el nacimiento de un futuro Rey de Israel que colmará las esperanzas del pueblo. Estamos a cuatro días de la fiesta del Nacimiento de Jesús. Y sabemos quién y qué va a nacer: nuestra esperanza.

      La historia humana y su presente no son como para andar felices y esperanzados. Parece que todo va mal, como si reinaran en el mundo la maldad, la extorsión, la corrupción, el hambre. Parece que no tuviéramos remedio. Pero no es así. Navidad nos ofrece una señal de que Dios mismo está empeñado en hacer de la humanidad algo digno de Él mismo. Así lo entiende Pablo: «siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios» (2ª lectura: Romanos 1, 1-7). Evangelio o, lo que es lo mismo, BUENAS NOTICIAS.

      La mejor noticia es que hay salvación; que Jesús significa «salvador», «salvación de Dios»; que la humanidad tiene futuro, porque Dios mismo está empeñado en sacar adelante nuestro futuro.